lunes, 12 de mayo de 2014

♣ CALIDAD EDUCATIVA Y EL CURRÍCULO DEL FMI Y DEL BM

Calidad educativa, interculturalidad, liberación y sentido del buen vivir

Por: Saúl Rivas Rivas


EL CURRÍCULO DEL FMI Y DEL BM

Allí, bajo el abismo del FMI y BM la llamada calidad educativa y diseño curricular lo imponen desde arriba las transnacionales y el imperio, según sus mezquinos intereses. El paquete viene completo con el endeudamiento total, el petróleo a precio de gallina flaca, los ricos no pagan más impuestos, tampoco pagan al seguro social de sus trabajadores, transferencia de la deuda privada a la deuda pública, reducción del salario, recorte de empleos y quiebras ficticias de empresas, privatización de todos los servicios, liquidando prestaciones, pensiones y jubilaciones, intereses bancarios fluctuantes a conveniencia del gran capital y como condimento, la represión policial y militar, complementario al poder mediático desmovilizador. Lo económico por encima de lo humano, lo social y lo ecológico. ¿De cuál buen vivir podemos hablar?

Pero con o sin el FMI y el BM, el currículo subliminal de los grandes medios de comunicación masiva, que entran en tu casa y en la mía, sin pedir permiso y que ponen a pensar a su antojo como El Pato Donald a nuestros niños, su elaboración tampoco es consultada con nadie y tiene un alcance mucho mayor que el currículo de cualquier Ministerio de Educación, de cualquier escuela, familia o comunidad. Ahora, es increíble que siendo Venezuela hoy uno de los puntales de internet y de la libertad de expresión, desde el norte se proclame esta aberración del mundo al revés denunciado por Eduardo Galeano. A pesar de que ese currículo, nunca se nos consulta y se nos sigue imponiendo desde los nublados cielos del poder de la dictadura mediática mundial. En cambio la opinión norteamericana vive secuestrada en las redes del gran capital, al margen de lo que ocurre en el resto del mundo. El norteamericano común sigue condenado a un mundo aburrido, estrecho y virtual, ignorando lo que ocurre realmente en el resto del mundo. Un pueblo que cada vez lee menos y vive de imágenes, símbolos, estereotipos y matrices de opinión mediática. Es tal el currículo del llamado mundo libre. Pero ¿quién hace, quien discute, quien participa en la elaboración del currículo oculto de la educación privada, de la iglesia y de las universidades autónomas? Sin embargo el sistema de educación bolivariana promovió una serie de Congresos Pedagógicos a escala nacional, regional, municipal y comunal, los cuales deben ser nuevamente reanudados. De la misma manera es importante revisar constantemente el currículo ecológico de los Consejos Comunales y del Poder Popular, sobre todo con los programas de la Gran Misión Vivienda para preservar las cabeceras y cuencas de ríos y quebradas, las montañas, las reservas de bosques, de flora y fauna. Esto con el entendido de que la vivienda no es sólo la casa o el apartamento, sino también todo el ambiente. Sin ambiente, sin pulmones verdes, no hay calidad de vida y sin ella no hay calidad educativa. ¿Bajo qué ambiente vamos a educar?



DESARISTOTELIZAR EL SISTEMA EDUCATIVO

El sabio mirandino Cecilio Acosta ya hablaba en su tiempo, en nombre de la educación popular, de desaristotelizar el sistema educativo. Debemos recordar que Aristóteles planteaba: Que unos pueblos nacen para mandar y otros para obedecer, lo cual significa de hecho que la educación no debe ser popular, no debe ser para todos. Que unos pueblos son escogidos y una élite nace predestinada para mandar sobre los ignorantes de nacimiento. Esta ha sido la base de la educación aristocrática, exquisita y excluyente, de sangre azul frente a lo rojo plebeyo. Educación vertical de castas, clases y estamentos. Esto ha marcado la atmósfera espiritual de todas las culturas clasistas en principio, desde hace unos diez milenios. Pero ha sido el Occidente capitalista quien lo ha llevado a su climax, a su máximo desarrollo hasta el colapso planetario. Ha sido justificación de la esclavitud, el servilismo, el racismo-clasista y patriarcal, hasta las cumbres del apartheid anglonorteamericano. Está detrás una cierta excelencia educativa reclamada por las élites meritócratas.



¿A qué nos huele la palabra meritocracia?



¿Es que el academicismo a ultranza sólo sabe hacer lo que nunca podrán hacer los obreros, y las supuestas razas inferiores, nacidos y nacidas para obedecer?...



Claro, tampoco nos proponemos un antagonismo entre los saberes del pueblo y los saberes académicos. Porque no siempre la voz del pueblo es la voz de Dios y no siempre la Academia es la Casa de Luz que vence las sombras. Esta es la base justificatoria de la interculturalidad y el diálogo franco de saberes, entre pueblos y academias, diálogo de civilizaciones. Como opuestos complementarios.

ALGÚN DÍA LA TECNOLOGÍA SOBREPASARÁ A LA HUMANIDAD Y SEREMOS ENVILECIDOS (DECÍA EINSTEIN)

El científico Albert Einstein, que muy pronto se declaró socialista, señaló un peligro inminente: Algún día la tecnología sobrepasará a la humanidad y a partir de allí tendremos generaciones de idiotas. Entonces ¿qué calidad educativa tendremos si nos dejamos imponer tecnologías idiotizantes y el desequilibrio del planeta? ¿A qué calidad de educación acudimos sin calidad de vida y con unas modas hechas para vivir sólo el instante y desechar toda espiritualidad y trascendencia? Por eso, esta peligrosa advertencia de Einstein no podemos echarla en saco roto y estamos en la obligación de ver lo que está pasando en los grandes centros del poder mundial. De cómo esas tecnologías sobrepasan a sus propios pueblos. Que ya también lo anunciaba Charles Chaplin en su película Tiempos Modernos frente a la crisis de 1929., denunciando la mecanización de la fuerza de trabajo en la naciente revolución industrial y el enloquecimiento colectivo, hasta convertir al obrero en un tornillo más o en un número: la despersonalización y la ruptura cósmica y espiritual que ya había anticipado el poeta Walt Whitman en sus Hojas de Hierba, en su Canto a Mí Mismo.

Señalemos, que la ideología tecnocrática y la educación tecnocrática están en los antecedentes de ese asalto de la tecnología a la humanidad y al planeta.



Esta ideología tecnocrática(1959, fase del capitalismo monopólico) comenzó por privar a las nuevas generaciones de la enseñanza de la geografía y de la historia para dislocalizarlas, mantenerlas en la eterna infancia y antagonizar enseñanza de ciencias y humanidades, ciencias y ecología, cultura y naturaleza. Aparte de ello, terminó por convencernos de que el único modelo de ciencia y tecnología es el occidental dominante, completando el discurso único de Occidente: la única ciencia, el (único) método científico, deslegitimando otras formas de hacer ciencia y de conocer, el mito de la única religión, el único arte, la única filosofía, la única cultura, la única civilización. Una nueva edad media laica, auxiliada por una agresiva cruzada pseudo-evangelizadora de sectas made in USA a escala global. El discurso de la ciencia única -y de la única cultura- es el discurso único de Occidente a partir del pensamiento del renacimiento y la ilustración. Columna vertebral de la dominación cultural, que sintetiza la dicotomía civilización o barbarie, que inundó y sigue inundando lamentablemente- nuestra literatura nacional y continental (antagonismo oralidad y escritura, ciudad y campo, trabajo manual y trabajo intelectual, trabajo intelectual y trabajo espiritual, ciencia y poesía, filosofía y vida). Indios sin alma, de ayer y de hoy, manos sin alma, ciudadanos y esclavos. Esclavos y propietarios. Patronos y asalariados.

¿Qué vemos hoy en buena parte de esa juventud de la era digital, manejando un teléfono celular o una computadora con los oídos taponados, al margen de su realidad inmediata y trascendente? Si le hablamos no oye, si le señalamos algo, no ve, sus ojos están derretidos en la pantalla, al margen de la vida y del sentido pleno del buen vivir. Si lo tocamos no siente, ni huele, ni piensa Es la denuncia de Einstein, es El Mundo feliz de Adous Huxley.

Ella está muchas veces presa en las redes ajenas de su propio mundo, un mundo virtual en la tela-araña de todas las manipulaciones y mariposeos mediáticos del capitalismo, del idiotismo globalizador. Pero esa juventud cree autodeterminarse, se le maneja y se le busca domesticar hasta en su rebeldía. Todo se le entrega hecho en una cajita feliz, como al niño en el Mac Donald. Ello es condenarlo a vivir en la eterna infancia como pueblo sin memoria, como pueblos sin historia y sin localización geográfica.

Por eso una educación de calidad debe comenzar por preguntarse ¿educación para qué? ¿Para quién o quienes? ¿Quién educa a quien o a quienes? ¿Educación unilateral o educación recíproca, de todos, con todos, entre todos? Superemos esa dicotomía de la ilustración de cultos e incultos, porque no hay pueblos sin cultura y sin civilización propia. Lo intercultural implica lo inter-civilizatorio, como parte del diálogo entre civilizaciones.

Hay que poner sobre el tablero a todos los sujetos, actores y actrices, como lo hizo César Rengifo desde el teatro, el muralismo y la pintura. Como lo hizo Chávez desde la acción de gobierno: pueblos originarios, afrodescendientes, mujeres, personas con discapacidad, el soldado desconocido, el campesino y el mundo sub-urbano. Por tanto una educación de calidad no puede hacer abstracción de nuestra diversidad cultural y de la interculturalidad que transversaliza constitucionalmente todo el proceso educativo y las políticas públicas. Así como una educación de calidad para la independencia y la liberación no puede ignorar nuestro sentido de la historia, de la unidad y diversidad territorial y ecosistémica. Ni puede seguir desconociendo los proyectos históricos de la dominación, desde la conquista hasta hoy. De una historia que empieza milenios antes de la conquista europea y de la cual César Rengifo reclamó siempre su reivindicación definitiva, incluso en el terreno del arte y la cultura. Tiene que ser en el decir de Rengifo, una educación de la anticonquista, anti-imperialista y anticolonial.

Hay que comenzar por reivindicar el sentido histórico y geográfico de la patria y de sus pueblos: ¿quién soy, quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿A dónde vamos? Localización histórica, geográfica, lingüística y cultural de cada sujeto, de cada actor o actriz personal y social, que deviene en educación pluri-lingue y pluricultural, comenzando por el respeto a la lengua materna, la cultura materna en la unidad político-territorial de nuestros países y regiones en todo el sistema de educación bolivariana.

Paulo Freire, por su parte, nos propone una educación para la libertad, pedagogías para la liberación. Nosotros proponemos una educación bolivariana para la emancipación, identidad y dignificación de los pueblos y culturas, de nuestras localidades, regiones y países, la independencia, la paz y el amor al prójimo. Una educación para la integración bolivariana nacional y continental, pero desde una inter-culturalidad irreductible que le permita a cada pueblo preservar su identidad y cultura, desde su lengua materna y visión del mundo.



Una educación de calidad no debe ser una educación para masificar y despersonalizar sino para apropiar y empoderar a los desterrados y expropiados de este mundo, no sólo de los bienes materiales sino también de los bienes espirituales de la cultura propia y de su lengua materna.



Restablecer la personalidad individual y colectiva al mismo tiempo contra el individualismo egocéntrico y el colectivismo ciego. De creación colectiva para fortalecer y contextualizar la creatividad personal para el florecimiento del Buen Vivir. Digamos entonces que una educación de calidad debe hundir sus raíces más profundas en la familia y en la comunidad, en la cultura propia y la educación propia, que tiene estatus constitucional como fundamento de la educación intercultural, que preserve los derechos transgeneracionales al ambiente total, según lo estipula el quinto objetivo del Plan de la Patria.

Una educación para la independencia, hay que decirlo, debe asentarse en la unidad cívico-militar como garantía de paz, como factor de disuasión frente a las apetencias oligárquicas y del poder imperialista. Una educación de calidad debe saber refinar estrategias y mecanismos para la paz y el sentido de la vida, hacia el sentir y el buen vivir Como garantía de paz con justicia en el decir del profeta Isaías Sobre todo cuando sabemos que la mayor fuerza de la impunidad viene del norte: del imperialismo norteamericano y del colonialismo europeo, del complejo militar industrial a través de la dictadura mediática mundial. No es sólo un problema legal sino también de correlación de fuerzas mundiales.

Una calidad educativa se labra con una educación ecuménica para la paz y la tolerancia, priorizando la confraternidad entre los pueblos para evitar lo que Paulo Freire llama violencia horizontal: enfrentamientos de pueblo contra pueblo, odios raciales, religiosos, entre nacionalidades, inter-étnicos, de género, inter-comunales, intra-vecinales.



En síntesis, intolerancia filosófica, ideológica y sobre todo, política, producida desde los grandes centros del terrorismo imperialista y mediático mundial. Es inadmisible hoy, la intolerancia política. El que yo trate de negarte o de matarte porque pienses diferente a mí no cabe en ninguna educación de calidad y menos en una educación intercultural y de espíritu ecuménico.



Una educación de calidad debe ser entonces, una educación diferenciada en lo horizontal (diversidades de pueblos y culturas, equidad intercultural), pero igualitaria en lo social, buscando la abolición de las irritantes diferencias sociales de castas, clases y estamentos.

La interculturalidad debe comenzar a formar parte de la naturaleza misma del Estado Docente, no como un componente más, sino como parte de su propio ser histórico y cultural.

Dado que no hay educación, ni ciencia, ni tecnología neutra,

El Estado Docente Intercultural debe formar hombres y mujeres de espíritu intercultural, donde podamos convivir pacíficamente creyentes de distintas religiones, agnósticos y ateos, según su formación cultural para otros mundos posibles en el socialismo del siglo XXI.



Paulo Freire señala que toda sociedad busca formar sus hombres y mujeres a su imagen y semejanza y según sus intereses.



Ahora, agreguemos nosotros, respetando la diversidad cultural y lo multisocietario dentro de un proyecto histórico de liberación de largo alcance. Donde se exprese lo inter-nacional, lo inter-filosófico, lo inter-religioso, lo inter-artístico, lo inter-científico, lo inter-tecnológico, revalorizando las ciencias y tecnologías de convivencia, lo inter-civilizatorio, frente a la pretensión unilateral de civilizar al otro diferente, al otro conquistado y dominado, al otro sometido y explotado. Donde se exprese lo Nuestro-Americano, conviviendo patria chica y patria grande. Conviviendo lo macrosocial con lo microsocial, lo microcósmico con el macrocosmos y viceversa.

Venezuela sigue siendo un país con un problema crónico de identidad nacional, regional y local: por arte de magia, siempre lo que viene de afuera es lo mejor y siempre lo de aquí es lo peor, según reza esta patológica ideología de dominación, agudizada con el advenimiento de la era petrolera como neoconquista y recolonización.

Una educación de calidad es una educación para fomentar el espíritu de trabajo, pero entendiendo que el trabajo es sólo un medio de realización personal y colectiva y no un fin en sí mismo.



Con espíritu de un trabajo liberador y creativo. De un trabajo fecundo con pleno sentido del Buen Vivir. Algo todavía un tanto difícil en la economía rentística-petrolera y minera, donde no hemos tenido un empresariado diferenciado del parasitismo de la economía de puertos, de economía de importación, salvo algunas excepciones lúcidas, que también las hay, pero se las ignora. Antes los Grandes Cacaos vivían del trabajo esclavo y semi-esclavo, de los monocultivos del café, del tabaco y del cacao. Desde la conquista y la colonia, antes de la neoconquista del petróleo, ya había comenzado el vivalapepismo de la clase dominante, que luego se trasmitiera por contagio- a amplios sectores de nuestro pueblo. Por eso César Rengifo también vio a través de su arte la subcultura del petróleo como otra conquista, un nuevo envilecimiento y se propuso devolver el arte y la cultura al pueblo, de donde procede, pero que ha sido expropiado de ellas. Digamos que la clase dominante generalizó este fenómeno como la flojera del venezolano, visto ideológicamente en tanto producto de una herencia indígena y africana, mientras que al europeo, en el decir de Darcy Ribeiro, se le atribuía una vocación natural para el progreso y desarrollo.

Lo cierto de todo es que desde los primeros días de la invasión europea, se viene cultivando por parte de la clase y de la cultura dominante una penosa cultura del facilismo como arma de conquista y colonización. Una cultura del juego y del vicio, que ya venía en los barcos de Colón (plagados de juegos y apuestas). ..Que ha encontrado en la era petrolera y en una burguesía parasitaria, pitiyanqui, desnacionalizada, agrupada en Fedecámaras desde 1944, su mayor esplendor y desarrollo, promoviendo el adormecimiento de un sector importante de nuestra juventud y de nuestro pueblo adulto. Esto aunado a la promoción de un consumismo descomunal contra cualquier capacidad de ahorro y de trabajo compensatorio. De ahorro no sólo del salario sino también de la energía y de otros servicios públicos, como el agua, cuyo agotamiento ya está a la vista, incluso en Guayana y Amazonas. De modo que esta cultura del facilismo es también una cultura del derroche cultural y ecológico, convirtiendo todo, desde los bienes más indispensables para el buen vivir, como la alimentación de la cesta básica, en un vulgar y descomunal negocio.

De esta manera planteamos responsablemente que si no puede haber una educación de calidad sin calidad de vida, tampoco puede haber educación de calidad bajo los cánones coloniales de una falsa cultura del facilismo como arma de conquista. Esa falsa cultura del facilismo no se supera sin una educación solidaria, que eche las bases de la nueva formación socialista, ecoproductiva, para otros mundos posibles.

Referentes indispensables hoy, para los formadores de formadores, que tenemos como requisito formarnos en el seno del pueblo, con el pueblo y desde la cultura propia sin antagonizar necesariamente con una cultura hegemónica hispanocéntrica, eurocentrista, ahora piti-yanqui, entreverdada con la llamada cultura única mestiza mal llamada cultura general o cultura universal. Pero que debe ser constantemente deslastrada de sus cargas ideológicas, castrantes de nuestra creatividad y de nuestra diversidad cultural. Lo verdaderamente universal es también local, de alguna manera. Lo verdaderamente universal deja de ser imperial, hispanocéntrico, eurocéntrico y sobre todo anglonorteamericano- centrista- imperialista al servicio de los más connotados apartheid del mundo moderno, tan combatidos por los Gandhi, los Mandela, los Malcum X y los Luther King.

Desde la Cátedra Libre e Intercultural César Rengifo, nos atrevemos a proponer una Constituyente Cultural y Educativa para la operatividad de los derechos constitucionales denominados Culturales y Educativos y los irrenunciables derechos del ambiente total para la salvación del planeta. Para promover una revolución cultural.y educativa. Pero esta constituyente cultural y educativa tendría que involucrar a la educación pública y privada en todas sus manifestaciones, involucrando también la apertura de las universidades autónomas, que no pueden seguir al margen de los intereses nacionales, regionales, locales y continentales dentro de la mundialidad actual. El mismo Papa Francisco en fecha reciente nombró a Simón Bolívar y a San Martín para convocarnos a la integración latinoamericana y caribeña. Sin embargo, la gran mayoría de las cúpulas católicas y del continente y de nuestras academias, siguen siendo contrarias al bolivarianismo y a la integración continental, atendiendo a financiamientos externos y cruzadas pseudorreligiosas made in USA.


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