sábado, 27 de junio de 2009
LECTOR INEFICIENTE Y LECTOR EFICIENTE
EL LECTOR INEFICIENTE
El lector ineficiente lee palabra por palabra. Centra sus ojos en cada palabra porque teme que si no absorbe todas y cada una de ellas va a perder algo.
El lector ineficiente es por naturaleza muy detallista en todo lo que hace y siente que leyendo palabra por palabra va a sacar el máximo beneficio de lo que lee. Cree que leer despacio aumentará la comprensión y concentración.
Desafortunadamente esto no es así. Su concentración se debilita pronto y pierde interés por lo que está leyendo. Este tipo de lectura se convierte en algo aburrido, tedioso, y los libros pasan a ser su mayor enemigo.
El lector ineficiente se concentra tanto en cada palabra que pierde las ideas y conceptos importantes que el autor busca transmitir. Se podría decir 'no ve el bosque' porque está muy ocupado en mirar 'los árboles'.
Los ejercicios de lectura veloz y búsqueda de ideas centrales ayudan al lector ineficiente a cambiar de hábitos y desarrollar mayores habilidades para la lectura.
Aprenden rápidamente a buscar ideas importantes y detalles significativos, en vez de concentrarse en palabras individuales. Se divierten con la lectura y logran sus metas con eficiencia.
EL LECTOR EFICIENTE
El lector eficiente lee con un propósito en mente y ajusta su velocidad de lectura a ese propósito. Si está leyendo el diario para obtener una idea de los acontecimientos importantes del día, lo lee rápidamente. Busca lo más trascendente y omite detalles menores.
Por otra parte, si está leyendo un manual técnico para aprender cómo manejar una computadora, disminuye la velocidad de lectura e incluso se detiene para comprobar lo que acaba de leer.
Si bien el lector eficiente cambia su ritmo de lectura al cambiar de material, hay algo que nunca varía : la búsqueda de las ideas que le permiten alcanzar su propósito.
El lector eficiente no se concentra en palabras sueltas, lee grupos de palabras. Prioriza la comprensión y 'ataca' el material con un vigor que incrementa su concentración.
Si el texto es extenso, el lector eficiente divide el material de lectura y programa el tiempo. De esta manera concentra el esfuerzo y se automotiva para alcanzar una meta doble: leer durante el tiempo y la cantidad necesarios.
Para el lector eficiente leer no es cansador, es una actividad que realiza con un objetivo variable que finalmente alcanza con éxito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario