


promulga un nuevo reglamento en 1855 que “busca” una “educación moral” y en 1861, como complemento, publica una ley referida a los docentes, donde se declara “el profesorado como carrera pública” y, por consiguiente, como puede notarse, la educación se va definiendo como sistema, fundamentalmente para sostener y defender los intereses privados que se iban consolidando. Es decir se va configurando una educación privada en desmedro de una educación pública, precisamente por necesidad del naciente capitalismo burocrático. Se enriquecen las palabras y las leyes, pero no los hechos. Se hace común en nuestra República Naciente, hablar una cosa y hacer otra. Según la ley, la educación es democrática, pero, a despecho de ella rige la privada, todo se decide arriba, adornando el espíritu de casta, que se enriquece más, excluyendo una población “indígena” y “mestiza”, no atendida a no ser para el servicio en las haciendas, casas y socavones.
La misma anulación de los tributos y la esclavitud de los negros fue una necesidad del capitalismo, de contar en el mercado, mano de obra barata y en abundancia. No fue un acto generoso. Además, los negros tampoco han “gemido en silencio”, por ejemplo, Carlos Aguirre, acucioso historiador, revela en su libro “Agentes de su Propia Libertad”, que antes del 28 de julio de 1821, ya existían más negros libres que esclavos. Negociar su “esclavitud a Jornal” fue importante para ellos, pues les permitía salir a cumplir pequeños trabajos de vendedores callejeros, cargadores, aguadores, etc.
En el mismo sentido, Jorge Paredes, en el Dominical del diario El Comercio del 14-12-03, nos brinda un interesante informe histórico:
“Diciembre de 1854. Dos caudillos nuevamente se disputaban los destinos de la incipiente República. El general José Rufino Echenique, entonces presidente en ejercicio, trataba con poco éxito de detener la creciente asonada de un antiguo aliado suyo, el general Ramón Castilla, quien marchaba hacia Lima dispuesto a retomar el poder. (Castilla ya había gobernado de 1845 a 1851). En un desesperado intento por ensanchar sus huestes, Echenique decretó la libertad de todo esclavo que sirviera en su ejército por un período de dos años. Castilla fue entonces más audaz y devolvió el golpe en Huancayo. Proclamó la abolición total de la esclavitud. ¿Oportunismo político? ¿Una estrategia de guerra? ¿Un acto de justicia después de tres siglos de opresión? Ciento cincuenta años después nuevos elementos dan luces a este hecho trascendental que cambiaría la configuración política, social y cultural del Perú. Más que producto de la decisión de un líder visionario o de una acción emancipadora, la libertad de los 25 mil esclavos negros lanzada en el manifiesto del 3 de diciembre de 1854 fue un proceso lento, lleno de penurias y obstáculos, que empezó a gestar desde mucho antes y desde adentro.” (El coloreo es mío).
El gobierno de Gamarra (1829-1833), quiere “ordenar” el problema educativo con su “Plan de Instrucción General de 1829”, incluso se decretan impuestos a favor de la educación que nunca se han cumplido.
ResponderEliminarpodrian explicar cada uno de las tres formas en que se exploto el guano de las islas de peru ,les doy una idea para ustedes aunque su pagina es chevere.
ResponderEliminar♥GRACIAS♥