lunes, 30 de marzo de 2009

LOS VALORES SOCIALES NO SE CUMPLEN ¿POR QUÉ?

Por Carlos Villacorta V. Forjando la educación transformadora J.- Los valores sociales no se cumplen. TRANSFORMAR ESTE MUNDO ARTIFICIAL DE VALORES QUE NO SE CUMPLEN, EN UN MUNDO NUEVO DE VALORES Y EXPERIENCIAS PRÁCTICAS LIBERADORAS “Sembremos valores” es la respuesta a la “crisis de valores” que se habla en demasía actualmente en nuestro país. Pero ¿Qué son en realidad los valores? No parece existir una respuesta concreta. La más cercana podría ser que, son nuestras creencias, comportamientos, principios y cualidades traducidas a la práctica por una conducta moral-ética, producto del razonamiento del bien y el mal que nos brinda la realidad. Si esto es así, los valores forman parte de la ideología y, como tal forman parte de la superestructura social que tienen como base la estructura que es lo económico y, por tanto también pertenecen a la política. Quiere decir que los valores son un problema ideológico y político, que responden a un modo de ser de la sociedad en un momento histórico concreto determinado y, como consecuencia, los valores son manejados también por los que controlan el poder económico. La TV es el principal instrumento. Por ejemplo, los valores de la sociedad tawantinsuyana, fueron de trabajo comunitario, de ayuda mutua y solidaridad. La clase dominante inca no mataba de hambre a su pueblo, menos a sus niños y ancianos. Siempre recibían de acuerdo a sus necesidades y quien sabe de acuerdo a su capacidad. Es decir la vida humana en el Tawantinsuyo tenía un sentido de protección, seguridad y preservación. La invasión genocida de los españoles, fracturó estas expresiones valorativas genuinas, imponiendo nuevas formas de vida y valores extraños al Tawantinsuyo como: La ambición, el individualismo, el egoísmo, la irrespetuosidad, la deslealtad, el desprecio a la vida humana, las injusticias, la desigualdad, la exclusión, la malicia y la curiosidad morbosa. Dando inicio a la crisis de valores y sobre todo al incumplimiento de los valores por parte de la casta virreynal que se instauró en el poder. Posteriormente, la independencia y la República, sólo afinan esta crisis de incumplimiento de valores, porque no resuelven el problema del país y de la sociedad que está basada sólo en conseguir dinero olvidándose de lo humano. El capitalismo que desarrollan con la independencia, subyugada totalmente al capital privado internacional, primero inglés, ahora estadounidense, nunca ha valorado al ser humano más que al dinero y su ambición desmedida. Nos hacen vivir un cuadro falso de la realidad, entre la mentira y las medias verdades. Los gobiernos de turno que los representan, se encargan de poner los ejemplos en carne propia. Se llenan la boca de valores y promesas y son los primeros en no cumplirlos. Por ello, defender o adaptarse al sistema capitalista y el sistema de valores artificiales que nos hacen vivir, es defender y mantener los antivalores heredados de los españoles. Entonces, el problema no está en la falta de valores, sino en el tipo de valores que implementa el capitalismo y, la famosa “crisis de valores” no es más que el cuestionamiento a esos valores que hacen peligrar sus ganancias y buena vida a costa de los demás. Por tanto, lo que se descompone y se pudre, es el capitalismo, que cada vez se vuelve inferior, dando paso a ese hedor repugnante de antivalores que arrastran desde el virreinato y su propia incompetencia de cumplir los propios valores que pregonan, quedando como un eco mentiroso que sale del fondo del abismo negro de su ambición, eso de que “Estamos construyendo la democracia”. Falsos virtuosos al decir de Saramago, que hay que combatir, practicando nosotros los verdaderos valores con prácticas liberadoras. Los principales valores o características que el ser humano debe cumplir aplicándolos a la práctica en este sistema deben definirse como: Investigador, solidario y comunitario. Los demás interactúan con lo señalado. Por ejemplo, el investigador tiene que ser puntual, responsable, creativo; el solidario tiene que ser bondadoso, humilde, generoso, franco y leal; el comunitario tiene que abrigar en su corazón el respeto, el amor, contra el individualismo y el egoísmo, tiene que ser trabajador y apegado al trabajo colectivo, aspirando siempre el bien para todos y la satisfacción de las carencias de todos.

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